El calentamiento global y la creciente presencia de luz artificial durante la noche están generando nuevas presiones sobre los ecosistemas antárticos, cuyos efectos combinados sobre la biodiversidad aún son poco conocidos.
Para avanzar en su comprensión, un equipo de investigadores del Instituto One Health de U. Andrés Bello implementó con éxito mesocosmos experimentales en el estrecho de Magallanes, una infraestructura que permite recrear ecosistemas naturales bajo condiciones controladas y estudiar la respuesta de distintas especies frente a variaciones de temperatura y contaminación lumínica.
La iniciativa forma parte del programa de investigación DIPOLE, liderado por UNAB y financiado por ANID, que busca generar nueva evidencia sobre el impacto conjunto de estos fenómenos y proyecta llevar esta inédita línea de investigación hasta la Antártica.