El programa -que tiene como objetivo ofrecer a los jóvenes con necesidades educativas especiales por discapacidad intelectual, una alternativa universitaria especialmente diseñada para su ritmo y capacidad de aprendizaje- culminó con éxito su periodo de prácticas laborales en la Corte Suprema, destacando el aporte de los estudiantes en el clima laboral y en tareas cotidianas.
“Este fue un proyecto piloto de la Corte Suprema, hemos concluido la actividad con mucho éxito y ha contribuido a un mejor clima laboral. Logramos incorporar a los estudiantes en tareas normales de las distintas unidades, trabajos que ordinariamente habría realizado un funcionario judicial. Esta es una actividad concreta hacia un cambio cultural y la promoción de la inclusión. Estamos muy contentos”, señaló la ministra de la Corte Suprema, Jessica González.
Por su parte, la iniciativa también fue muy valorada por los estudiantes del Diploma. “Para mí, esta última práctica significa mucho. Estar en un lugar tan visible hace que las posibilidades sean mucho más altas para personas con capacidades diferentes; abre un espacio, nos hacemos ver y se quita un estigma”, señaló la alumna y practicante del programa, Eloísa Parra.