Se trata de la Dra. Loretto Contreras de la Facultad de Ciencias de la Vida de U. Andrés Bello, quien inventó un nuevo método basado en biocarbón derivado de algas marinas y que podría convertirse en una alternativa sustentable para enfrentar la contaminación por arsénico en fuentes de agua dulce destinadas al consumo humano, una problemática poco conocida que afecta a algunas zonas del país.
La presencia de arsénico en el agua representa un riesgo para la salud humana. Según señala la académica UNAB “cuando la exposición es prolongada, el arsénico puede generar lesiones en la piel, distintos tipos de cáncer, alteraciones neurológicas y cardiovasculares, además de trastornos del metabolismo de la glucosa, incluida la diabetes”.
Frente a este escenario, la tecnología propuesta por la Dra. Contreras -registrada en diciembre de 2025- apunta a transformar biomasa cultivada del alga Macrocystis pyrifera en un material con capacidad de adsorber arsénico de manera eficiente.
“No se trata solo de una solución tecnológica, sino de convertir una biomasa en una herramienta concreta para proteger la salud pública, integrando naturaleza, tecnología y economía circular”, señala la investigadora UNAB.